Menu
A+ A A-

La Varona de Castilla

Doña María Pérez, "La Varona" de Castilla

Leyendas históricas  Más información

La Varona de Castilla y El Batallador

(LEYENDA DE LOS CAMPOS DE BARAHONA)


UBICACIÓN DEL RELATO  flecha Barahona

 ≈ Por FLORENTINO ZAMORA LUCAS

 

Al borde de la carretera de Soria a Madrid, por Paredes de Jadraque, en el declive de suave colina, se encuentra esta vieja aldea soriana, protegida en tiempos medios por moruno castillo, hoy desaparecido, pero sustituido por la esbelta torre de su iglesia, que atalaya, como faro marítimo, los "Campos de Barahona».

«Estériles en pan y vino y leña», vio estos campos ya en 1598 el viajero Cook, a su regreso de la jornada de Tarazana; escaso, además, el terreno de agua; ni un arroyo riega tan dilatada planicie, ni un árbol anima aquel paisaje.

Allá por la Alta Edad Media, los Campos de Barahona, fueron utilizados como excelente base para incursiones musulmanas en la línea del Duero, por Berlanga y Gormaz. Aben Hayyan, escribe que el Wazir y generalísimo Galib, acampó junto al castillo de Barahona el sábado 7 por andar del mes del ramadhan. El séquito de la reina María Luisa de Orleans, nos dice Leonardon, se perdió a media noche por estos campos en 1679; y Villarroel, a mediados del siglo XVIII, también se perdió en aquella Thebaida, aguantando un torrencial chaparrón de agua. Felipe V se detuvo en este pueblo a oír misa, en 2 de agosto de 1710.

Dos leyendas flotan sobre el nombre y alta meseta de Barahona, la del Campo de las Brujas, y la de la Varona Castellana, «que al rey aragonés prendió arrogante».

Desechamos la falsa atribución y localización de la de las brujas, de este pueblo soriano, puesto que Menéndez y Pelayo dejó aclarada su situación en un caserío navarro, llamado también Barahona.

Además no la hemos visto citada en cuantos autores hemos consultado sobre ello y en cambio son varios los que citan la de la Varona de Castilla, como vamos a ver.

Por otra parte el gran Lope de Vega, que recogió y cultivó con todo interés la leyenda: «de la ilustre doncella, que llamaron varona», nada dice, ni siquiera por alusión, de las brujas de Barahona, en su comedia, pues si en su tiempo fuese conocida, seguramente la hubiese utilizado en la trama del argumento.

Orígenes de la leyenda de la Varona

Las rivalidades entre castellanos y aragoneses, unos por defender a su reina Doña Urraca y al rey niño Alfonso VII, y otros por apoyar a su invicto Batallador en sus ambiciones dieron origen a la extraña leyenda de la Varona de Castilla, fiera hembra de armas tomar, lejana antecesora de la monja Alférez, de Agustina de Aragón, de María la Pita, etc. Ya el poeta Juan de Mena, cita a esta valiente «miliciana» en sus «trescientas», comenzando así: «Mágica Nobiliaria ... ». El autor Gratia Dei refiere la leyenda en su libro Blasón de Armas y Linajes; y Pellicena en la comedia El Médico del Amor, trata de la victoria, apellidos y armas de María Pérez, «La Varona».

Mucho debió de interesar e impresionar al Fénix la leyenda de María Pérez y el Batallador, cuando le dedicó toda una comedia; una octava en la Jerusalén Conquistada (libro XX) y otra en la segunda parte de la Filomena. La comedia de Lope escrita antes de 1604, está dividida en tres actos, calificados por Grillparcer, el primero de bueno, el segundo de pasable y el tercero resulta endiablado. El argumento es una mezcla de historia general y de leyenda geneafógica, una defensa de la honradez de la reina doña Urraca, en contraposición de los ataques al Batallador dejándole mal parado, y dándole varias veces el apelativo de «extranjero».

La leyenda es más bien una explicación del apellido Varona, aplicado al topónimo del pueblo, puesto que en bastantes Nobiliarios, impresos y manuscritos, está recogida la tradición o leyenda de aquel hecho fantástico atribuido a la viuda del infante don Vela.

Se tiene por real la existencia de María Pérez, la Varona, pues dicen fue hermana de Alvar Pérez y Gómez Pérez, caballeros fijodalgos y capitanes expertos en la milicia. Fue María Pérez, del Solar de Villanañe (Álava) y fue la tercera mujer del infante don Vela, hermano de tres reyes de Arágón: Pedro I, Alfonso I y Ramiro el Monje.

Del enlace con don Vela nació Rodrigo Varona, el primero que llevó el apellido Varona, de su madre.

Y aquí viene la leyenda:

Llegado el momento en que sus hermanos, Alvar y Gómez Pérez acudieron al llamamiento del rey de Castilla Alfonso VII, para servirle en la guerra contra don Alfonso de Aragón, su padrastro, viéndose indecisos y confusos por no saber dónde dejar a su hermana, «doncella moza y hermosa», con la decencia correspondiente a su estado y calidad, intervino María Pérez con varonil resolución, diciéndoles que desechasen su preocupación, pues estaba decidida a marchar con ellos, vistiéndose y armándose con ellos.

Así fue y así lo hizo, marchando los tres hermanos a incorporarse al ejército real castellano. Y llegó el día de la sangrienta batalla entre aragoneses y castellanos, localizada en los campos de Barahona, de la provincia de Soria y al decaer el día «con la confusión del combate, se apartó María de sus hermanos y por la oscuridad de la noche no se pudieron hallar unos a otros y se vino a encontrar con el rey de Aragón don Alfonso el Batallador, que también se había apartaqo de los suyos y trabándose los dos en una reñida contienda, se le quebró la espada a María Pérez, pero con el trozo que le quedó rindió al monarca aragonés y le hizo prisionero, llevándole ante el rey Alfonso VII de Castilla y éste le recibió en su tienda admirado de tan valerosa y leal hazaña, dijo a María Pérez: «Habéis obrado, no como débil mujer, sino como fuerte varón y debéis llamaros Varona, vos y vuestros descendientes y en memoria de esta hazaña usaréis de las armas de Aragón».

Por eso tomaron cuatro barras sangrientas, en campo de oro, orladas con ocho espejos, guarnecidos de oro en campo rojo, y por timbre un morrión y un brazo armado con la espada quebrada.

No obstante, escribe J. de los Ríos Casquero, de quien hemos tomado la leyenda que: «Las vandas que usa por armas esta familia Varona, no debieron ser concedidas por el rey de Castilla, pues no podía dar lo que no era suyo, ya que eran armas de su padrastro don Alfonso de Aragón; más verosímil es que usasen las de sus ascendientes, de la casa real de Aragón, como descendientes del infante don Vela».

 

Más información

  • Publicada en Soria. Boletín del Centro Soriano de Zaragoza, núm. 9, junio de 1963.

  •  • Recopilado y anotado por Florentino Zamora Lucas, Correspondiente de la Real Academia de la Historia.
  •  • El nombre de los pueblos concuerda con el que era utilizado en la época del texto.

 


subir_1

 

Free Sitemap Generator