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El caballero de San Jorge

El caballero de San Jorge

Leyendas Caballerescas  Más información

El Caballero de San Jorge  [ POEMA ]


UBICACIÓN DEL RELATO flecha San Esteban de Gormaz

≈ Por JUAN LUIS UHLAND

 

Leyendas de Soria, San JorgeResuenan las trompetas
a las puertas de San Esteban de Gormaz
donde Femández de Castilla
está acampado, el valiente conde.

Almanzor, el rey moro,
viene con grande ejército
de Córdoba,
para asaltar la ciudad.

Armados y a caballo
están los caballeros castellanos,
por las filas pasa revista
el Conde, el valiente Fernández.

Pascual Vivar, Pascual Vivar,
prez de los hidalgos castellanos,
todos los caballeros están armados,
tú solo faltas en tu puesto.

Tú que solías ser el primero,
tú el primero en el combate
¿no oyes hoy mi voz
ni el ruido de los clarines
que tocan a guerrear?

Faltas tú en el ejército cristiano,
hoy, en este día ardiente
¿se marchitará tu corona?
¿desaparecerá el brillo de tu fama?

Pascual Vivar no oye.
Está alejado en el fondo de un bosque
donde, en una verde colina,
se alza la capilla de San Jorge.

A la puerta está su corcel
arrimado a la pared
con su lanza y su escudo.

El Caballero ora, arrodillado
ante el altar del Santo.

Absorto en la plegaria
no oye el ruido de la batalla,
pero su santo patrono vela,
San Jorge, el fiel, vela.

Desciende de las nubes,
se ciñe las armas del caballero
monta en su corcel,
y vuela al campo de batalla.

Nadie acomete como él.
Héroe celestial, como un rayo
arrebata la bandera de Almanzor
y pone en fuga las huestes moras.

Pascual Vivar ha terminado
la plegaria ante el altar,
sale de la capilla de San Jorge
y encuentra su corcel
y su lanza de acero,
trota, cavilando al campamento,
ignora lo que puede ser
pues le saludan las trompetas
y los cantos festivos.

Pascual Vivar, Pascual Vivar,
prez de los hidalgos castellanos,
honor a ti, excelso vencedor,
que arrebataste la enseña
de Almanzor.

¡Cómo se ven ensangrentadas tus armas
y abolladas por los golpes!
¡Cómo está tu corcel cubierto de heridas
tu corcel que tan gallardo ha galopado!

Pascual Vivar, en vano
trata de evitar aquel júbilo y aquel canto,
y silencioso, señala al cielo.

* * *

Por los jardines del medio día
pasea la condesa Julia.
Fátima, sobrino de Almanzor,
ha raptado a la bella
y huye con su dulce botín
por los bosques, noche y día.

Diez fieles caballeros moros
le siguen, armados.

Al amanecer del tercer día
liegan a aquel bosque
donde, en una verde colina
se alza la capilla de San Jorge.

Ya de lejos, la Condesa dirige
sus ojos a la santa imagen
que sobre la puerta, está tallada en piedra.

El Santo hunde su lanza
en las fauces del dragón
mientras atada a la roca
se extremece de pavura
la hija del rey.

Con las lágrimas y retorciendo sus manos
delira la Condesa Julia:
—«San Jorge, santo guerrero,
líbrame del poder del dragón».

¿Quién salta de la hornacina
en su brioso corcel?

Dorados bucles ondean el aire,
el rojo manto flota,
blande con brío su lanza
y la hunde en el raptor Fátima
el cual se retuerce en el suelo
como antaño el dragón.

Y los diez caballeros moros
se sobrecogen de espanto,
arrojan lanzas y escudos
y huyen por montes y valles.

Postrada está la condesa
como transfigurada.
—«San Jorge, Santo guerrero,
loado seais mil veces».

Cuando levanta sus ojos
ya no está el santo allí
y corre la sorda leyenda
de que era Pascual Vivar.

 

 

Más información

  • El autor de la leyenda precedente fue Juan Luis Uhland, poeta alemán, nacido en Tubingen (1787-1862), publicada por Baron Guillermo Rahden, en Andanzas de un veterano de la guerra de España, de (1833-1840) y modernamente, traducida, la ha publicado en 1965, el Instituto Príncipe de Viana, de Navarra, págs. 175 a 178. De aquí la ha tomado nuestro Colega Excmo. Don Clemente Sáenz para su trabajo: «El Ángel del Cascajar», publicado en Celtiberia, revista del Centro de Estudios sorianos, año 1969, núm. 37, págs. 24 a 25.
  • Las novedades y originalidad del poeta alemán, que advertimos en el texto de su leyenda, son, que cita ocho veces a Pascual Vivar (con erre) «prez de los hidalgos Castellanos»; a una condesa Julia y a un tal «Fátima», sobrino de Almanzor, que raptó a la bella condesa.
  • A Garci Fernández, solamente le llama Conde Fernández. Y dice que Pascual Vivar arrebató la enseña de Almanzor, «el rey moro que viene de Córdoba». A más de todo esto, Uhland, sustituye al ángel celestial, al ángel vencedor, de Sepúlveda y Alpanseque y de la Crónica General por la figura heroica de San Jorge, «triunfador de dragones», en vez del ángel que citan los demás.

  •  • Recopilado y anotado por Florentino Zamora Lucas, Correspondiente de la Real Academia de la Historia.
  •  • El nombre de los pueblos concuerda con el que era utilizado en la época del texto.

 


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