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Ruta de los Torreones

Torre de Noviercas Torre de Castellanos Itinerario de la Ruta

Rutas Castillos y Torres

Mil años vigilando el horizonte


Soria fue durante siglos una zona fronteriza, tierra de permanente litigio entre cristianos y musulmanes. Con el fin de controlar los territorios del este de la provincia, que incluye todo el valle del río Rituerto, los musulmanes construyeron una red de torres de vigilancia diseminadas por todo el paisaje, que podían comunicarse entre si rápidamente por hallarse en el mismo campo visual. Mil años después, algunas de ellas han llegado en buen estado a nuestros días y hoy forman parte de la llamada Ruta de los Torreones.

En Noviercas se encuentra el torreón mejor conservado de la provincia, y ha sido transformado en un centro de atención e información para el visitante de la Ruta. Es la única pieza que se encuentra abierta al público, donde los interesados pueden ascender desde el sótano hasta la terraza superior. Con una altura de casi 20 metros, de planta cuadrada, sin apenas ventanas, construido con piedra y argamasa, este torreón es una joya en su género.

Aldealpozo, Hinojosa del Campo y Trévago cuentan con sendas torres en buen estado que han sido integradas en sus respectivas iglesias, mientras La Pica, Masegoso o Castellanos se alzan en despoblados; otros como los de Jaray, Matalebreras y Tordesalas han corrido peor suerte, encontrándose en ruina o absorvidos por estructuras posteriores.

Localidades como Almenar, guardada por un espléndido castillo; Sauquillo de Alcázar y Ciria, vigiladas hoy por arruinados fuertes, o Peñalcazar, el deshabitado pueblo sobre una muela rocosa, magnifican una geografía antaño con papel más principal.

 

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Galería Fotográfica

 

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  • Un poco de Historia

  • A principios del siglo X, los cristianos consiguen desplazar la frontera hasta el Duero. La reacción del Califato de Córdoba es fortificar la frontera, cuyos límites marca esta Ruta.
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  • Algunos torreones son posteriores, levantados por los cristianos en las tierras recién ocupadas. La mejor muestra es el torreón de Hinojosa del Campo.
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  • Se trata de pequeñas fortalezas que descansan por su altura, aislamiento y solidez. La entrada elevada, la escasez de ventanas y su planta rectangular son algunas de sus características.
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  • Sus paredes se estrechan conforme ganan altura y algunas están inclinadas hacia dentro como se puede apreciar en la torre de Masegoso. Disponían a su alrededor de una pequeña muralla como defensa añadida, que únicamente se puede apreciar con claridad en El Castillazo (Ólvega).

 

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