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El Toro Jubilo de Medinaceli

Toro Jubilo de Medinaceli

Fiestas declaradas de Interés Turístico

MEDINACELI

Era una celebración sagrada de los pueblos ibéricos

Felipe II fue testigo del rito en el siglo XVI


  • • Espectáculo Taurino Tradicional de Interés Turístico Regional
  • • MEDINACELI
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Llegado el mes de noviembre se celebra en Soria el único toro de fuego que existe en Castilla y León: el Toro Jubilo de Medinaceli. En ese mes, durante la noche del sábado más cercano al día 13, la magnífica plaza Mayor de la villa ducal es escenario de ancestrales ritos de toro y fuego. Juntos simbolizan la fuerza y la purificación, comunión pagana que era consumada tras el sacrificio del animal (acto que ya no se realiza) y la ingesta de su carne por la comunidad.

Durante el comienzo del rito del Toro Jubilo (término que proviene de sacrificio jubilar y jubileo o indulgencia, no de júbilo) el animal es atado a un madero y recubierto todo su cuerpo de barro arcilloso para evitar quemaduras. En su cornamenta se coloca un asta metálica (gamella o astilla), que luce dos grandes bolas de pez, elaboradas con estopa, aguarrás y azufre, que serán encendidas antes de liberar al toro.

Tras la suelta, el animal se enfrentará a las carreras y citas de los mozos hasta que se consuman las llamas de las bolas de pez que porta. Cinco hogueras, una por cada uno de los cinco Santos Mártires patronos de Medinaceli, iluminan el interior del cercado táurico de la Plaza Mayor y cumplen, además, como burladero llameante añadiendo al conjunto más carga mágica e iniciática.

 

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Galería Fotográfica

  • Galería fotográfica de Patxi Lamata       

Posibles orígenes

El toro representaba el animal totémico por excelencia, su fuerza y vigor, su bravura y su celo en defensa de su libertad, eran referencia innegable para los pueblos antiguos. Para algunos antropólogos, el ritual del Toro Jubilo era una celebración sagrada de los pueblos ibéricos durante la Edad del Bronce y tenía lugar durante los equinoccios de la primavera y en los solsticios. Tras el rito, el animal era sacrificado y su carne consumida en comunión pagana para purificar y fortalecer sus cuerpos. Serían entonces estos rituales el origen de muchas fiestas, como las de San Juan en la capital soriana, o, más tarde, las tradicionales y populares calderetas.

También hay quien ha visto en este rito el recuerdo de antiguas batallas cuando se utilizaban toros de fuego para ahuyentar y dispersar al enemigo (recuérdese la victoria del caudillo oretano Orissón sobre el cartaginés Amilcar Barca).

Una versión popular, que intenta legitimar y cristianizar al Toro Jubilo, vincula esta celebración con la llegada a Medinaceli de las reliquias de los Cuerpos Santos. Según esta leyenda, los restos de los mártires Pascasio, Probo, Eutiquiano, Paulino y Arcadio fueron transportadas por un toro que portaba teas encendidas en sus cuernos.

Documentada desde hace siglos en el Archivo de los Duques de Medinaceli, la primera cita data nada menos que del 29 de septiembre de 1559, fecha en que fue testigo del rito desde el balcón central del Palacio Ducal el rey Felipe II y su tercera esposa Isabel de Valois, con la que acababa de contraer matrimonio. También están documentadas otras dos celebraciones el 3 de agosto de 1568 y el 29 de mayo de 1598, pues el Toro Jubilo se festejaba por entonces varias veces al año para disfrute de ilustres personajes. A finales del siglo XVIII o comienzos del XIX se fijó en el calendario su celebración en la noche del 13 de noviembre.

 


  • El rito del Toro Jubilo fue declarado en 2002 por la Junta de Castilla y León como Espectáculo Taurino Tradicional de Interés Turístico Regional.

 

 

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